Pop Rock /
"Willoughby Tucker, I’ll Always Love You" de Ethel Cain es un disco que habla de la memoria. Una memoria que recuerda la desilusión. Por eso todas las canciones están envueltas como en una bruma de imagénes en sepia que se desplazan despacio, arrastrando el polvo de esa memoria. Y lo más curioso es que, siendo su segundo disco (la importancia del segundo disco)
Diez canciones que, en total, casi alcanzan la hora y cuarto y nos llenan de emoción, intensidad y nostalgia. Las canciones son una especie de paisaje sonoro a contemplar mientras nos dejamos llevar por los pequeños matices. Notas sostenidas, tiempos lentos, texturas hipnóticas y una quietud rodeada de sonidos ambientales, sintetizadores y ruidos lejanos que alimentan ese polvo, esa bruma que recorre todo el disco y lo llena de melancolía.
Ethel Cain firma uno de esos trabajos profundos que nos llevan a recuerdos y memorias. "Willoughby Tucker, I’ll Always Love You" es mucho más que un disco íntimo. Es sentimiento y melancolía.
